Grifos de fregadero: causas del goteo y ruido y cómo solucionarlos

Con el paso del tiempo, es común que los grifos de fregadero comiencen a presentar dos problemas molestos: el goteo constante y los ruidos al abrir o cerrar el agua. Aunque parecen fallas menores, ambos síntomas tienen causas claras y soluciones prácticas.

El goteo frecuente suele originarse por el desgaste de piezas internas como juntas de goma, arandelas o cartuchos en los grifos monomando. Estas piezas, al perder flexibilidad o acumular sedimentos, dejan pasar pequeñas cantidades de agua incluso cuando el grifo está cerrado. Además, la acumulación de cal en el asiento de la válvula impide un sellado hermético, lo que incrementa el desperdicio de agua.

En cuanto al ruido, las causas más comunes son la presión de agua demasiado alta, la presencia de aire en las tuberías o el deterioro de componentes internos que generan vibraciones y chirridos. También el aireador, ubicado en la boquilla del grifo, puede obstruirse y producir silbidos.

La buena noticia es que estos problemas se pueden prevenir con mantenimiento básico: limpiar periódicamente el aireador, revisar la presión de agua y reemplazar juntas o cartuchos cuando sea necesario. Así se evita el desperdicio de hasta 30 litros diarios y se prolonga la vida útil del grifo.

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